NUEVA YORK - La gigantesca oficina de los servicios de inmigración de Nueva York realizó el miércoles por primera vez una jornada de puertas abiertas, recibiendo a los curiosos con panfletos, visitas guiadas y empleados sonrientes vestidos de bandera estadounidense.
Entre 200 y 300 personas, en su mayoría inmigrantes,
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pudieron visitar las frías salas del edificio en el corazón de Manhattan, conocer a algunos de sus casi 400 empleados y familiarizarse más con el enorme aparato burocrático que representan.
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El distrito de Nueva York de la oficina de Servicios de Inmigración y Ciudadanía (USCIS) procesa casi 200,000 solicitudes de prestaciones de inmigración al año.
"Es importante que la gente vea lo que hacemos", dijo la directora del distrito, Andrea Quarantillo, a un grupo de periodistas que la seguían durante una visita guiada para prensa. "No somos una agencia del orden público. Estamos aquí para ayudar".
Citas por internet
Las visitas para cualquier interesado empezaron en la unidad de servicios al ciudadano, donde los solicitantes que necesitan resolver problemas en su caso específico obtienen un número y son atendidos por empleados en distintas ventanillas. La sala, con sillas azules, rojas y blancas, se ha modernizado en los últimos años para incluir una máquina llamada InfoPass con la que uno puede obtener hora y día para su cita en 12 lenguas disponibles.
"Antes los funcionarios de información aquí estaban parcialmente entrenados en casos. No podían garantizar casos de ciudadanía o de residencia permanente. Pero ahora hemos cambiado eso y los expertos aquí están entrenados por completo y pueden contestar cualquier pregunta. Así que hemos mejorado mucho el servicio", dijo Quarantillo, vestida con una chaqueta blanca de botones negros para la ocasión.
Bonny Izaguirre, una mujer de 29 años nacida en Perú pero de ciudadanía estadounidense, aprovechó la jornada de puertas abiertas para indagar en su propia situación. Su esposo, Richard Rivera, un peruano que entró hace años de forma ilegal al país, tuvo que regresar al Perú para tramitar sus papeles desde allí. A Izaguirre, que viaja cada dos meses al país latinoamericano, le dijeron que el proceso de legalización de su marido tardaría de seis a ocho meses.
"Es duro. Económicamente me ha afectado bastante. Tengo dos niños y es duro, porque estoy sola", dijo Izaguirre, que sostenía varios panfletos informativos en español. "Estoy bien deprimida, pero trato de ser fuerte. Espero que el tiempo de espera no sea mucho".
Campaña nacional
La jornada forma parte de una campaña nacional de puertas abiertas para todas las oficinas de USCIS, en lo que parece un intento de ofrecer una imagen más cálida y abierta a los inmigrantes. El distrito de Nueva York, con oficinas en Manhattan, Long Island y siete centros de apoyo, entrevista un promedio de 550 solicitantes de ciudadanía estadounidense al día y ofrece asistencia a una media de 400 ciudadanos.
Tras visitas a otras salas, como las de entrevistas para solicitantes de ciudadanía y residencia permanente, la jornada terminó con una emotiva ceremonia en la que 20 inmigrantes de 17 países se convirtieron en ciudadanos.
"Están empezando una nueva etapa de su vida, pero no se olviden nunca de donde provienen", dijo a los inmigrantes Joseph Cardinale, el encargado de la unidad de naturalización de la oficina.
Xandra Uribe, una colombiana de 38 años, dijo haber esperado este momento mucho tiempo.
"Suena a cliché, pero lo hice por la libertad, la tranquilidad, la posibilidad de trabajar acá", dijo la nueva ciudadana, nacida en Medellín y productora de un canal de televisión estadounidense. "Me voy ahora a celebrar con las amigas".